Explorar estados de ánimo
Chistes según el estado de ánimo que te provocan, desde tontos y sanos hasta secos y oscuros, con la tendencia de votos de cada estantería.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Los chistes sanos son amables. Nadie es el blanco de la broma, no se ridiculiza nada que no pueda reírse y lo peor que pasa es un juego de palabras. Son los ideales para leer antes de dormir, enviárselos a tu madre o empezar un discurso cuando no sabes quién está en la sala.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
El chiste de padre tiene reglas: un juego de palabras, cara de póker y quien lo cuenta lo disfruta más que nadie de los que escuchan. Es además el chiste limpio más confiable que existe, porque la gracia es que es demasiado inofensivo como para ofender. Cuéntaselos a alguien que ya te los haya oído contar antes.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Un chiste malo es aquel tan malo que vuelve a ser bueno. El juego de palabras se ve venir de lejos, el cuentachistes lo sabe, y el gemido es el aplauso. Son los típicos chistes de papá y los que tu tío cuenta desde 1994.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Los chistes ingeniosos te hacen esforzarte un poco, y el placer está en ese medio segundo en el que lo pillas. Juegos de palabras con doble lectura, lógica que va hacia un lugar inesperado, una premisa que da fruto en la última palabra. Buenos para quienes disfrutan siendo los primeros en reírse.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
El humor seco nunca alza la voz. El chiste se cuenta como si fuera un hecho, lo absurdo se dice con el tono de un reporte meteorológico, y la mitad de la sala se ríe un tiempo después que la otra mitad. Si te gusta la ironía sutil, este es tu estante.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Lo absurdo es el humor sin malicia: nada que entender, nada en qué pensar, solo una idea tonta tomada en serio. Es el registro por defecto de los chistes que cuentan los niños y al que los adultos recurren cuando están cansados. No hay blanco de las burlas y el gemido es de cariño.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.
Aún no hay suficientes votos para saber cómo funcionan.